Una nueva ola de crímenes sacude Woodsboro cuando alguien retoma la identidad de Ghostface con un enfoque más calculado y personal. Las llamadas inquietantes y los ataques sorpresivos regresan, obligando a antiguos sobrevivientes y a una nueva generación a enfrentarse a un enemigo que parece conocer sus secretos más íntimos. A medida que el miedo se instala nuevamente en la comunidad, las reglas del juego cambian y nadie puede confiar plenamente en el otro.